Mar / 08 / 21

ESPECIALES

Ocho libros para desaprender lo «femenino»

Por: María Fernanda Garzón Arias

Pensé en escribir este artículo en tercera persona, como cualquier artículo y hacer una lista sobre los libros que han buscado un poco de libertad e igualdad en voces femeninas. Pero me percibí injusta y contradictoria con el objetivo de estas letras. Tampoco me sentí cómoda escupiendo gritos sobre el papel y dejar una especie de manifiesto cargado de una rabia insípida que no llegaría a nada.

Así que decidí simplemente hacerlo a mi manera con la confianza de quien escribe desde su útero, y gestar un texto digno de los ojos que quieran sumarse a estas voces que simplemente buscan salir de los rincones de casa y desplegar, por fin, una lengua nueva.

Escribo en primera persona. Pero es la voz de Virgina Woolf, de Sharon Olds, de Anne Carson, de Simone de Beauvoir, de mi amiga, de mi vecina, de mi hermana, de mi tía, de mamá, de todas. Escribo en primera persona.

Ser feminista es un postura personal y política que, palabras más o palabras menos, busca (y reitero) una libertad y por supuesto, no corresponde a un género específico; se trata de encontrar caminos posibles para abrir la boca para hablar (y no susurrar), gritar, escupir, eructar, reír o fijar una opinión incluso sobre el propio cuerpo. Indiscutiblemente todos como seres humanos queremos lo mismo.

Esta premisa aclaratoria parece increíble, pero sigue siendo necesaria:

“Feminismo es la noción radical de que las mujeres son (somos) personas”. Virginia Woolf.

Esta es una lista de ocho libros para lograr o aspirar a un desaprendizaje de todo lo que conocemos como “femenino”:

Una habitación propia, Virgina Woolf

Un ensayo producto de un maravilloso discurso de Virgina Woolf. Publicado en 1929. Es un texto exquisito para repensar un propósito de vida; para cuestionar las verdades absolutas del presente porque aunque es verdad que podemos entrar solas a una biblioteca y marcar con una X una supuesta postura política, aun quedan muchísimos “prados verdes” que no podemos cruzar.

La mujer rota, Simone de Beauvoir

No podía avanzar en esta lista, sin dejar en los primeros lugares al ícono literario feminista por excelencia: Simone de Beauvoir, y aunque quizá algunos piensen que su obra “El segundo sexo” podría ser un libro con más peso para descubrir su pensamiento (aún aplicable a esta época), los tres cuentos de la mujer rota sustentan con mucho brillo una postura dentro de una historia cotidiana en la que cualquier mujer de cualquier país puede verse reflejada. Este libro evidencia las “trampas” del amor romántico y su vacío tras el paso de los años. Es un portazo cargado de miedo, pero también de una posibilidad de hallar una vida propia tras un divorcio.

La belleza del marido, Anne Carson

La herida que ilumina. El silencio que ensordece. Esta obra poética de Anne Carson habla de una ruptura amorosa que deja reflexiones para una construcción diferente de la vida femenina, una alejada del encarcelamiento del «deber ser» una esposa. Estos versos cargados de fuerza hacen que la mirada se gire hacia el interior.

Mujeres que corren con lobos, Clarissa Pinkola Estés

La escritora nos ofrece esta “biblia”, oráculo, guía magnífica que todas en todos los rincones del planeta tierra debemos leer y cargar bajo el brazo o bajo el alma, si es posible. Retornar con honor a nuestra naturaleza femenina salvaje es simplemente, un deber pendiente en esta vida.

Satán dice, Sharon Olds

Correr la cortina para ver qué hay detrás del placer femenino, pasar los dedos por la piel, por las heridas de infancia, hallar el clítoris y descifrarlo. Una poesía única y digna de estar en esta y todas las listas literarias que reivindiquen el ser femenino. Sharon Olds deslumbra:

Estoy encerrada en una cajita de cedro
que tiene un cuadro de pastores pegado
sobre el panel central, tallado a los lados.
La caja se sostiene sobre unas patas curvas.
Tiene un cerrojo de oro en forma de corazón
sin ninguna llave. Escribo para tratar de salir de la caja cerrada,
que huele a cedro. Satán
viene a mí en la caja cerrada
y dice: yo la sacaré de ahí. Diga
Mi padre es una mierda. Digo
que mi padre es una mierda y Satán
se ríe y dice: Se está abriendo.
Diga que su madre es una alcahueta.
Mi madre es una alcahueta. Algo
se abre y se rompe cuando lo digo.
Mi espalda se endereza en la caja de cedro
como la espalda rosa de la bailarina del prendedor
con un ojo de rubí que descansa junto a mí,
sobre el satén en la caja de cedro.
Diga mierda, diga muerte, diga al carajo el padre,
me dice Satán al oído…

Aprendizaje o libro de los placeres, Clarice Lispector

La introspección, la reconstrucción de un universo femenino a través de reflexiones. Los personajes de Clarice Lispector no podían quedar por fuera de este texto porque además, esta genia de las letras nos presenta una nueva forma de usar el lenguaje que hace imposible su clasificación.

Madres arrepentidas, Orna Donath

Un libro de ensayos de 2015. Ensayos de madres reales que básicamente, se arrepienten de ser madres.

“Existe esa verdad común, esa creencia de que todos queremos tener hijos y de que no seremos felices si no los tenemos. Yo me crié con dichas ideas. Y no es sencillo. Nada sencillo. Y tengo tres hijos. No es sencillo. Existe una dicotomía muy fuerte entre los mensajes que recibes de la sociedad y lo que sientes”. Doreen (madre de tres hijos de entre 5 y 10 años).

Todos deberíamos ser feministas, Chimamanda Ngozi Adichie

Comenzamos y terminamos con un discurso. La escritora nigeriana, Chimamanda Ngozi Adichie, durante su majestuosa charla en TED de 2013, explicó por qué ser feminista es una postura de vida, que no solo vincula a las mujeres:

“Imagina cuánto más felices seríamos, cuánta más libertad tendríamos para ser nosotros mismos, si no tuviésemos el peso de las expectativas de género”.

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