Nov / 12 / 20

FOTOGRAFÍA

Poesía visual desde el lente de Luis Felipe León

Un retrato en la Casa de Poesía Silva, fue la imagen ganadora del Premio de Fotografía Ciudad de Bogotá 2019. Hablamos con el creador de esta bella imagen. 

Por: Tatiana Cadena

La foto fue más que planeada. Felipe, el fotógrafo, ya había ido tres veces a la Casa de Poesía Silva para entender la magia del lugar y analizar cómo lo atravesaba con pluriculturalidad. ¿La bailarina? Una desconocida hasta el día de la fotografía que se ganó el premio Ciudad de Bogotá 2019 del Instituto Distrital de Patrimonio Cultural (IDPC).

Luisa, con su tul de ballet blanco, llegó a la casa Silva en la tarde. Felipe ya llevaba tomando fotos todo el día, pero también moviendo muebles, limpiando polvo, poniendo en el piso las hojas de un poemario de Neruda destrozado, porque no tenía muchos recursos para pedir ayuda.

La cámara estaba en un trípode, pero el fotógrafo había imaginado ese momento tantas veces y capturado tantas fotos mentales, que antes de presionar el pequeño botón de la cámara, sabía que nada podía salir mal.

Y así fue. El resultado fue la foto “Poesía Azul”.

Luis Felipe León es comunicador social y periodista, y aunque le apuesta, sobretodo, a la fotografía publicitaria, le mueve la vida sacudir el corazón y la razón del espectador con imágenes.

Su pasión por las narraciones visuales se debe a un gran baúl azul en su niñez, uno que estaba en la casa de su abuela y que lo llenaban juntos con fotografías y recortes de periódicos. Años después y tras repetir ese ritual de las tardes, tuvo la oportunidad de cargar una cámara en sus manos y agudizar los sentidos para forjar un camino lleno de imágenes que se convertirían, eventualmente, en fotografías. Algunas artísticas, otras documentales y por supuesto, las publicitarias.

Más adelante, buscando el premio de Ciudad de Bogotá del IDPC, empezó a buscar lugares donde los habitantes se sintieran identificados con el patrimonio y este funcionara como una fuente de cohesión social, es decir, un lugar donde todos los habitantes, tan diversos y diferentes, sintieran que pertenecían.

“La gran diversidad cultural de la ciudad se ha dado gracias al desplazamiento producto de la guerra, la desigualdad y la búsqueda de nuevas oportunidades. Entonces, es difícil tener una verdadera apropiación cultural” cuenta Felipe sobre las reflexiones previas que lo llevaron a la Casa de Poesía Silva.

Además, la Casa es la representación física de Bogotá: la atraviesan historias, relatos, poesía, y por momentos ha sido olvidada, el tiempo se la ha comido, pero sin personas que la llenen, la casa pierde su esencia.

Y como los universos posibles en la casa son infinitos, la serie de fotografías incluyó también las fotos “Yo quiero educarme”, que muestra una petición escrita sobre fachada de la casa, “Poesía amarilla”, un pasillo con una chelista que destaca la importancia de la música para los entornos culturales, “Poesía marrón” que muestra la poesía a través de los ojos de un anciano y “Queremos verdadera educación”, un mesa con un escrito que exige una educación legitima y sin ataduras.

Felipe sabe, además, que el Estado le ha quitado a la gente la cultura por momentos y quiere que su fotografía sea una manera de no agachar la cabeza ante la corrupción que aleja el arte de la ciudad.

Actualmente, el fotógrafo quiere “poner el pecho a la brisa, encontrar personas que estén haciendo las cosas distintas para tratar de aportar algo a este mundo y fotografiarlo”, como lo hace Sebastião Salgado, una de sus referencias fotográficas más importantes.

Felipe, que empezó fotografiando por hobbie, recibió este año un reconocimiento como mentor en Crehana, un impulso necesario para seguir trabajando en una época donde la cultura parecer desvanecerse por decisiones políticas que atienden a una crisis.

Aunque sabe que su trabajo siempre está en construcción, tiene claro que es el legado de su abuela, tan sensible y amante de la poesía y el arte, lo que lo ha forjado para llegar donde esta. Por eso, su fotografía siempre será un retrato leal de su camino, sus experiencias y que sobretodo, demuestre su orgullo por venir de donde viene: una Bogotá que no creció, se derramó y que se define únicamente por su gente apropiándose de sus espacios.

Entre las personas que compartan esta imagen en sus stories de instagram, etiquetando a @felipe.photoart y @bogotart estaremos entregando una copia de esta imagen impresa y enmarcada.

 

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