Jul / 31 / 20

CULTURA ALTERNATIVA

Creadores criollos que le apuestan a lo freaky

Sabana Records y Muchacho Berraco llenan las expectativas y el corazón.

 

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Por Mar Rodríguez

Hay mentes que escanean el talento en un mar de posibilidades, que terminan por marcar tendencia por ir en contra de la corriente.

Los sellos independientes se han tomado los espacios de la cultura alternativa, proponen salirse del status quo, de lo que debería ser un disco o un artista. Salirse de esa zona de confort también implica ser más transversal e involucrar a más disciplinas en la apuesta por hacer música, finalmente, esa parece ser una forma de darle más aire a un sonido que no es “comercial”.

Con las plataformas digitales en auge, cada vez es más viable generar un proyecto sostenible en el mercado musical colombiano, aunque estos no necesariamente vengan en ese formato. El desafío de construir escena desde un sello independiente es una labor que no debe pasar desapercibida. Les mostramos dos sellos bogotanos que le están poniendo sazón y estilo a la capital.

Sabana Records
“Ese sonido metálico que me absorbió la noche del 21 de noviembre significó una liberación”, escribió Pedro A. Zuluaga sobre el Paro Nacional de 2019 para Sonidos de la Olla y Otros Instrumentos de Protesta, el primer proyecto del nuevo sello bogotano, Sabana Records.

En el fondo, la electrónica de Carlos Rizzi –uno de los creadores–, la voz de Catalina Riascos y una ilustración sobre un fondo rojo hecha por Santiago Guevara.

La primera entrega de Sabana Records es un espacio para que las propuestas musicales, editoriales y artísticas crean diálogos entre sí, todo con inspiración en las movilizaciones del Paro Nacional en Colombia.

Sonidos de la Olla es un retrato colectivo de las diferentes facetas de las protestas y una apuesta por que el arte tenga un nuevo significado para los procesos sociales, políticos y económicos.

Para cubrir los gastos de producción, Mateo Walschburger y Carlos Rizzi –los creadores del sello– se inventaron una caja con 20 postales (fotos e ilustraciones), una USB con todas las canciones, muestras de audio, videos, imágenes y “otras sorpresas”, dice Mateo, y agrega que no se quieren lucrar del Paro, pero les pareció importante compartir una fuente de inspiración “colectivamente con escritores, fotógrafos e ilustradores”.

 

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El proyecto fue creado a principios de 2020 para ser una plataforma para las formas más experimentales de música electrónica, aquellas que se alejaran de lo que es “norma y pauta en la ciudad”, cuenta Mateo. Con el peso que las palabras “consolidación y diversificación” cargan para la escena musical, estos dos tipos quieren ser la plataforma para que artistas despeguen. Su próxima publicación será el 14 de agosto con un productor de Bogotá y una ilustradora de Nueva York sobre la pandemia.

Sabana Records es un ejemplo de una iniciativa que convoca a la transversalidad en el arte y no se queda únicamente en producto musical. En principio, esto les ha dado un resultado satisfactorio porque la recepción de Sonidos de la Olla fue amplia, según Walschburger, “reunió a personas de muchos contextos y muchas edades, participaron jóvenes y gente de 46 años”.

Muchacho Berraco
Una casa esquinera en Bogotá de dos pisos y una huerta en el jardín, adentro una batería recibe al visitante que termina por inercia en un cuarto insonorizado con parlantes, computadores y micrófonos, vinilos y cassettes decoran las paredes.

Esa es la casa de Muchacho Berraco, un sello bogotano creado en épocas pandémicas por Enrique, Andrés y Bongie, con la compañía siempre fiel de Logan, un bulldog criollo que es –según ellos– parte fundamental del parche.

 

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Aunque Muchacho existía como espacio creativo desde 2015, el “cacharreo” en la escena musical los llevó a pensarse como un espacio poco convencional para bandas poco convencionales.

Entonces, no le apuntan a un género específico porque eso les permite generar nuevos sonidos: “mejor sonar distinto a sonar bien”, nos cuenta Enrique

“sonar bien, con calidad, cambia según la estética” agrega Andrés

El parche no está interesado en llenar las necesidades de una audiencia que pide algo comercial. También tienen claro que la independencia implica encontrar, según Enrique, un “público que esté dispuesto a consumir y quiera apoyar”. No joder los sueños de nadie para entrar a la escena musical es también ver a MB como un proyecto que se alimenta solo y no debe pagar salarios.

Su próximo proyecto va de la mano con “la magia del vinilo”, un elemento que ha hecho parte de la formación musical de los tres.

Una leyenda contaba que en Buenaventura un tipo vendía vinilos y tenía una colección como ninguna otra en Colombia, entonces Bongie, Andrés y Enrique se dedicaron a hacerle la cacería a la leyenda, solo para comprobar que era viviente, vivía a orillas del Pacífico y tenía una “montaña de vinilos en proceso de putrefacción”, recuerda Andrés.

Ellos le ordenaron la colección a la leyenda de vinilos del Pacífico –que le dicen el mello–, le compraron 150 vinilos y se los trajeron para Bogotá.

 

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Como las carátulas estaban en muy mal estado, se juntaron con el taller de serigrafía Diantres e hicieron carátulas nuevas. Sacarán además un documental para contar de dónde vienen los vinilos y la historia del mello, para dejar una prueba de la historia detrás de los LPs.

Además, a final de año, van a escoger unos vinilos que son, según Enrique, “joyas por donde se les mire, están en buen estado y son rarísimos” y van a pedirle a artistas que les creen carátulas, “como piezas de arte únicas”. Todo lo mostrarán en una exposición en el taller de serigrafía.

Los sellos, entonces, son parte de una escena músical que hoy parece apostar por la transversalidad de las disciplinas, por recuperar los objetos que volvían a la música tangible y sacar a la música de las redes sociales. Ser aliados de estos proyectos abre un mundo de posibilidades para la escena local, sea músico o sea oyente, pásese, explore y disfrute.

Por Mar Rodríguez

 

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