Sep / 12 / 19

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Tool: Inmune a todo riesgo

Por Javier Morales

 

Que el miedo, la duda interior y pensar de más las cosas, hayan sido las razones para que, según Maynard James Keenan, esta banda se tardara 13 años en producir un nuevo disco, merece que nos detengamos a escuchar y valorar su nuevo trabajo con algo de indulgencia. Aun así, para cualquier fanático de Tool, volver a escuchar algo nuevo de esta banda es un acontecimiento que, por encima de todo, genera agradecimiento pues significa poder escuchar otra vez una de las propuestas musicales más icónicas de los noventas, una banda que ha sabido forjar su propio camino y ha sabido construir una imagen y un sonido tan sólidos y reconocibles que el simple valor de volver merece aplausos y reconocimiento.

Sin embargo, ahí está el nuevo álbum y está para ser valorado más allá de esas circunstancias que rodean la realidad de cuatro sujetos que han logrado ponerse de acuerdo otra vez y darle continuidad a un proyecto que llevan en la sangre. Esa es tal vez la conclusión más fácil y evidente que uno puede hacer después de escuchar Fear Inoculum (2019): estos cuatro músicos tienen un ADN musical en común que brota siempre por los mismos canales, que logra los mismos efectos y que reafirma la unidad conceptual, estética y narrativa de lo que han dado en llamar “Tool”. Recordemos que todos tienen otros proyectos musicales paralelos y que es con Tool que alcanzan estos niveles de coherencia y continuidad en todos los sentidos; aunque, claro, algo de eso se filtra pues vemos mucha de esa influencia estética en bandas como A Perfect Circle, pero jamás con la unidad conceptual que nos ofrece Tool en cada uno de sus trabajos. La industria de la música habla frecuentemente de artistas que se reinventan, que no se estancan, que logran acomodarse a su época y a su público, como si estos fueran necesariamente valores positivos en cualquier creación artística; yo creo que no lo son, creo que la capacidad de aferrarse a una idea y a una propuesta por mucho tiempo y que, a pesar del paso de los años, sea posible seguir siendo relevantes y reconocidos en la escena artística, es un logro muy difícil de alcanzar, porque es una apuesta, es un pacto a muerte con una serie de convicciones que jamás se negocian. Creo que Tool, con este nuevo álbum, demuestra que ese pacto sigue vigente y que piensan respetarlo cuanto les sea posible.

Como ya es tradicional, no hay manera echar un ojo al trabajo de Tool sin un buen diccionario de latín al lado. Fear Inoculum parece un nombre genérico en las combinaciones que solemos ver en cualquier banda de metal, sin embargo, en este caso, el título encierra perfectamente el concepto y el mensaje que busca expresar todo el álbum y las circunstancias en las que se da. El miedo a volver a producir música y que no fuera tan bien aceptada, como lo revelara Keenan en una entrevista, ese miedo, que fue inoculado, es el mal de ojo que padeció la banda durante los 13 años que se mantuvo en silencio. En latín ‘inoculare’ viene de in- (hacia el interior) y oculus (ojo), en la tradición antigua se relacionó con introducir en el cuerpo algún tipo de mal, bajo la creencia del “mal de ojo”, una especie de maldición que podían sembrar en uno. Pero si vamos a la etimología nuevamente, podemos ver elementos típicos del trabajo conceptual de Tool a lo largo de toda su carrera, pues aquí “inocular” es la necesidad de introspección, de mirar hacia adentro; Fear Inoculum es justamente mirar el miedo que se lleva a adentro, revelarlo y hacer que se disipe ante la luz. Si uno escucha el álbum como un todo, entiende que escogieran ese título pues cada canción parece ser el peldaño que permitió que la banda surgiera del miedo hacia una nueva iluminación que se materializa en sonidos de la naturaleza en “Mockingbeat” (la pista final), en alusión al canto del sinsonte o cenzontle (o mockingbird), un ave con un canto muy particular que va entre el silbido y la risa burlona. Así que no hay novedad: Tool va desde miedo hacia la luz y la burla, un canto que hace parte de su naturaleza.

Ahora, si vemos cada canción por separado, cada tema añade matices a esa interpretación global del disco. La propia canción que da título al álbum puede ser interpretada de una forma muy distinta por sí sola. Yo, particularmente, encuentro un mensaje muy político pues resalta la bendición que es la inmunidad al engaño, a la ingenuidad, a la manía; si uno lee de cerca la actualidad política de los Estados Unidos es posible encontrar grandes similitudes con esos males que enumera esta canción. La nación norteamericana se ha vuelto ingenua y ha sucumbido a los venenos de la manía y el engaño con la llegada de Trump al poder; afortunadamente, hay quienes aún son inmunes a esas debilidades y logran exhalar y expulsar ese mal:

Forfeit all control (Perder todo control)

You poison, you spectacle (Tú, veneno; tú, espectáculo)

Exorcise the spectacle (Exorciza el espectáculo)

Exorcise the malady (Exorciza la enfermedad)

Exorcise the disparate (Exorciza lo dispar)

Poison for eternity (Veneno para la eternidad)

Purge me and evacuate (Púrgame y evacúa)

The venom and the fear that binds me (el veneno y el miedo que me atan)

Por supuesto, también está el sentido de superación del miedo de la banda a regresar, ese veneno ha sido expulsado y nos lo quiere demostrar desde la primera canción. Además, está la autoreferencia como antídoto a ese miedo, pues la canción retoma partes de la percusión y el bajo de “Disposition”, del Lateralus (2001).

A partir de allí caemos en el terreno ya conocido de Tool y sus anteriores trabajos. “Pneuma”, en este caso un término del griego clásico, manifiesta el regreso a la espiritualidad de la banda pues significa respiración o espíritu. La inmunidad al miedo permite volver a respirar y la respiración permite volver al espíritu.

We are spirit bound to this flesh (Somos espíritu atado a esta carne)

We go ‘round, one foot nailed down (Damos vuelta, con un pie clavado)

But bound to reach out and beyond this flesh (pero obligados a alcanzar afuera y más allá de  esta carne)

Become Pneuma (volvernos pneuma)

No querer leer las canciones de esta banda desde esta perspectiva etimológica sería casi una necedad, más que una posición pretenciosa. Es evidente que el trabajo artístico de Tool apunta a un desarrollo conceptual y en este álbum lo han dejado mucho más manifiesto que en sus anteriores discos, en los que, de hecho, se daban licencia para romper con cierta unidad introduciendo bromas internas y burlas como con “Message To Harry Manback” (Mensaje para Harry Manback), en el Aenima (1996).

Si leemos el álbum como un relato, encontraremos que tiene varias puntadas, paradas, momentos de pausa que ayudan a hilar esa idea de atravesar el miedo para resurgir en la luz de la naturaleza. Por eso encontramos que, de las 10 canciones, 4 son instrumentales y mucho más cortas que las demás. Esos cuatro temas logran, muy a la manera de Tool, conectar las demás canciones al punto que el álbum se puede escuchar como una sola gran pieza compuesta de varios movimientos, tanto así que “Chocolate Chip Trip” (Viaje de trozo de chocolate) contiene un fenomenal solo de batería como los que uno siempre espera encontrar en el repertorio en vivo de cualquier banda de rock; de modo que la canción se vuelve una especie de intermisión o de puente instrumental al paso siguiente en la superación del miedo inoculado.

Pero tal vez la transición más clara la vemos con “Letanie Contre la Peur” (Letanía contra el miedo), que da paso justamente a una canción central en el álbum: “Invincible” (Invencible). Esta canción recoge la expresión manifiesta de la banda de querer trascender pero ser consecuentes en el proceso: “Warrior struggling to remain consequential”; eso es Tool en este nuevo trabajo musical, un guerrero luchando por seguir siendo consecuente. Y es esta, a mi modo de ver, la pieza más poderosa y memorable de todo el disco; arranca con un riff de guitarra que va ascendiendo a lo largo del tema hasta convertirse en un palmuteo muy denso y oscuro que, acompañado del bajo y la batería, da paso al momento más intenso de la canción: un repiqueteo de la batería en el que, por momentos, da la sensación que Danny Carey estuvo a punto de romper los cueros por la fuerza de cada impacto. Y es justamente Carey quien saca la cara por la banda en este álbum, pues es tal vez el único que verdaderamente arriesga y propone cosas nuevas, mientras que Maynard en la voz, Justin Chancellor en el bajo y Adam Jones en la guitarra, se mantienen en el estándar al que nos mantuvo acostumbrados la banda en toda su trayectoria. Pero volviendo a “Invincible”, y considerando que hago un tosco resumen de 12 minutos de canción, la verdad es que esa canción es Tool en su máxima expresión.

De los tres temas centrales restantes, “Descending” (Descendiendo), “Culling Voices” (Voces del sacrificio) y “7empest” (7empestad), los dos primeros son una especie de transición que nos permite pasar a lo que se debe considerar el punto más alto de todo el disco: la tormenta antes de alcanzar la calma. En “Descending” hay una especie de apología a lo que vive la banda y lo que pretende: “Drifting through this boundlessness / This madness of our own making” (A la deriva a través de esta infinitud / Esta locura de nuestro propio ingenio); y hacen un llamado a seguir ese camino, ese descenso vertiginoso al que ellos mismos pertenecen, al que nos invitan:

Come, our end, suddenly (Viene, nuestro fin, súbitamente)

All hail our lethargy (Todos saludan nuestro letargo)

Concede suddenly (Conceden súbitamente)

 

To the quickened dissolution (A la disolución acelerada)

Pray we mitigate the ruin (recen que mitiguemos la ruina)

Calling all to arms and order (llamando a todos a las armas y al orden)

Y con ese descenso, desembocamos en “Culling Voices” que viene siendo una especie de reconocimiento de lo que ha significado para la banda permanecer tanto tiempo en silencio: un conjunto de voces sacrificadas por la sicopatía:

Disembodied voices deepen my (Voces incorpóreas profundizan mis)

Suspicious tendencies (tendencias sospechosas)

Conversations we’ve never had (Conversaciones que nunca tuvimos)

Imagined interplay (Interacción imaginada)

 Psychopathy (Psicopatía)

Don’t you dare point that at me (No te atrevas a señalarme eso)

A este paso, que es la plena confrontación luego de haber superado el miedo inoculado, sigue la tormenta, la tempestad tras la que siempre espera la calma (en este caso el canto burlón del mockingbird  combinado con el beat de un sintetizador en “Mockingbeat”). “7empest” puede leerse como otro de los mantras de la banda, un llamado a mantener la calma, esa que parece perderse justo en el momento en el que por fin se está superando una dificultad. “Keep it calm” (Mantén la calma), reza el mantra de la banda en ese ruego por salir pronto de la tormenta. Pero la tempestad, ante todo, es la capacidad de ver la realidad a la cara, es la posibilidad de confrontar la naturaleza y el origen del miedo:

Look it dead in the eye, you are darkness (Mírala fijamente a los ojos, tú eres oscuridad)

Trying to lull us in, before the havoc begins (tratando de calmarnos, antes de que comience                                                                                                                                                                                                                                           la destrucción)

Into a dubious state of serenity (hacia un dudoso estado de serenidad)

Acting all surprised when you’re caught in the lie (Actuando sorprendida cuando eres                                                                                                                                                                                                                                                                                         descubierta en la mentira)

We know better (Nosotros sabemos mejor)

It’s not unlike you (No es diferente a ti)

It’s not unlike you (No es diferente a ti)

We know your nature (Nosotros conocemos tu naturaleza)

Así, con la confrontación del miedo y la tempestad, y la demostración de que es posible reconocerlos para vencerlos, es que Tool logra sacar adelante un nuevo álbum que, si bien, musicalmente no representa un mayor desafío para ellos ni para nosotros, sí es la confirmación de que el deseo de ser consecuentes en un proyecto musical merece ser valorado pues sigue produciendo piezas de gran ejecución, así les tome 13 años para que se haga realidad, así hayan decidido mantenerse inmunes a todo riesgo.

 

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