Mar / 22 / 19

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Anochecer poético

Por Santiago Páez Giraldo

La semana pasada llamó un amigo artista para invitarme a aportar un granito de arena con el lanzamiento del libro de poesía de su hermana. Hasta ese momento no entendía nada de lo que me decía. – a ver le explico, el 21 de marzo es un día muy especial para este proyecto, se celebra tanto el día Internacional de la Poesía como el Día Mundial del Síndrome de Down.  Mi hermana, Diana Marcela Molano, con 30 años y síndrome de down, acaba de compilar más de 114 textos de poesía en un libro que tituló “Anochecer” y que se logró gracias a la Fundación Fahrenheit, mi familia y una exitosa campaña de crowdfunding.

Ante esta explicación no dudé un segundo en apoyar esta iniciativa, pero, pese a todo lo que me explicaba mi amigo, fue hasta que conocí a Diana Marcela cuando me conecté 100% con el proyecto.

 

Ella nos visitó un par de días después en la oficina de Casa Santamaría acompañada de su tutor y su mamá. Pidió en nuestra barra de café un agua aromática y empezó a contarnos algunos detalles de su iniciativa. A mi me acompañaban mi novia Erika y mi amigo, ciclo viajero y autor catalán, Xavier Corominas. Pese a que Diana Marcela tenía mucho que contarnos, se enfocó en explorar las hojas del libro recién publicado de “Xavi”, especialmente las fotos de las ciudades, y en conversar con él sobre sus viajes por el mundo en bici.

Mientras ellos hacían un intercambio de libros y dedicatorias, Mauricio nos contaba sobre el proyecto, más que todo a Erika por su trabajo con Fundaciones – me conozco más de 500 poemas escritos en 20 cuadernos de Diana y fue a mi a quien le tocó la gran responsabilidad de seleccionar y compilar. Todo esto bajo la sombrilla de la Fundación Fahrenheit, desde donde trabajamos con personas con discapacidad cognitiva por medio de la literatura siguiendo el legado de la obra de ficción de Ray Bradbury.

Al respecto doña Martha, la mamá, agregaba – hay días en los que, a eso de las 3 o 4 am, veo la luz encendida en el cuarto de Diana, entro, la encuentro de frente a su ventana y le pregunto

¿qué haces despierta a esta hora?, ¡pues escribo! me responde con cara de obviedad».

Yo voy siguiendo todas las conversaciones simultáneas y voy capturando más y más información que me retiñe la lección que busca Diana con este proyecto, además de expresar sus sentimientos, vencer estereotipos y liderar desde el ejemplo. Llega el momento en que le pido recitar una de sus obras líricas, la que ella escoja. -vamos a recitar “Anochecer” el poema que le da el título a este libro- dice Mauricio.

Hipérboles, metáforas y símiles nos relatan la cotidianidad de su vida. Al recitar “Anochecer” se le veía el ímpetu que imprime en las palabras que escribe. Se le va el aliento, en el texto y en la vida real en el mismo momento. Ella vive y hace vivir cada una de las frases de sus poesías.

Nos hubiera encantado conocer alguna más pero ellos tenían afán de seguir visitando aliados y atender un par de entrevistas. A modo de cierre de la reunión, le reitero que es una artista, ella lo sabe, y que ahora, luego de tener a su hermano exponiendo un par de veces en esta casa, le tocaría a ella traer toda el alma de la cultura y la creatividad a este hogar de emprendimiento, diseño y arte.

Así fue, el jueves siguiente pusimos buena música, la que ella nos había ordenado: latina y romántica. Ella se dedicó a conversar con amigos, familiares, visitantes y las ilustradoras de sus poemas así como otros patrocinadores. Si dejaba de conversar o recitar era para firmar, y visceversa. En el estudio y terraza que asignamos para su lanzamiento la acompañaron también ilustraciones, que interpretan sus poemas, de artistas como Jim Pluk, Zokos Lab, Gavilán, Enka, Cerok, Bambi Himallineishon y Los Naked.

En suma, Diana Marcela se dedicó a disfrutar de este ambiente cultural, del café que nos regaló Banna, de la buena música y el brindis que hicimos para simbolizar este gran paso que estaba dando: su primer libro de poesía publicado, en edición de lujo, con portada en pasta dura ilustrada por Helena Melo, prefacio de la reconocida escritora Laura Restrepo e ilustraciones internas de Laura Álvarez, Catalina Ochoa, Marfa Fernández, Gianna Piazzini y Stephany Triana, un total deleite y fuente de inspiración para cada persona que conoce esta historia.

Por Santiago Páez Giraldo

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