Ago / 21 / 19

ARTE URBANO Y GRAFFITI

De la memoria a los muros

 

Caminar por Bogotá resulta ser una experiencia estridente, los pasos de peatones con o sin rumbo,   la voces de comerciantes insistentes, las bocinas de los carros atorados en el tráfico, el clima siempre inestable, el aire violentamente frío que desciende de los cerros orientales, y los colores diversos de innumerables murales son algunas de las cosas que hacen parte de esa turbulenta exposición de los sentidos de la vida capitalina, las calles están siempre insinuándose ante las emociones apagadas de quienes transitamos por ellas, pues no en vano, se ha posicionado como la capital latinoamericana del Graffiti, gracias a la labor de artistas que  han generado una confrontación entre el concreto monocromático y el pigmento de formas deliberadas, que anulan el silencio.

 

Fotografía: @vladopuentes – Dexpierte

 

Luchando por la vida y la felicidad

 

“Dexpierte” (@dexpiertecolectivo en Instagram) es un colectivo de intervención artística que surge como parte de un proceso de organización estudiantil para generar “un quiebre contundente en los espacio públicos” y difundir mensajes que van de la mano con su frase insignia: “Nuestra lucha es por la vida y la felicidad”. 

Fotografía: @vladopuentes – Dexpierte

 

Mauricio, uno de sus integrantes, nos ha contado como más allá de participar activamente dentro de lo que conocemos como Street Art, su trabajo en conjunto ha dado vida a un proyecto de reconstrucción de la memoria de personajes de nuestra historia.

Su primera intervención: “Gente sin memoria reacciona” retrató a:

Nicolás Neira, estudiante asesinado por oficial del ESMAD durante manifestación del día Internacional de los Trabajadores en el 2005; Carlos Rodríguez, desaparecido en la toma del Palacio de Justicia el 7 de noviembre de 1985; Jaime Pardo Leal, excandidato presidencial y jefe de la Unión Patriótica asesinado el 11 de octubre de 1987 vía la mesa; y a Jaime Garzón, abogado, periodista y crítico político asesinado el 13 de agosto de 1999. 

Estas intervenciones ubicadas en lugares seleccionados estratégicamente (el de Nicolás Neira, junto a la placa de su homenaje en la carrera séptima con 18; el de Carlos Rodríguez en el exterior de la casa de florero, lugar donde fue visto por última vez con el ejército nacional, el de Jaime Pardo Leal en un terreno cercano a la Mesa y por último el de Jaime Garzón en su estatua ubicada en Quinta Paredes), surgen de la necesidad de revitalizar espacios con marcas de esas desapariciones y asesinatos, y designarlos como la memoria periódica de su legado y nuestra historia.

Fotografía: @vladopuentes – Dexpierte

 

Jaime Garzón, la guía histórica. 

A mi me gustaría que lo que yo digo ahora no valga solo para hoy sino que valga para mañana, para un año, dos años, cinco años, diez años. No repetirlo, sino que lo que he dicho hoy, valga para muchos años.” Jaime Garzón

Sin necesidad de presentación y ante el esporádico dolor del pueblo “más feliz del mundo”, Jaime Garzón ha sido el personaje capaz de sobrevivir al olvido del tiempo y de reavivar el concepto de memoria colectiva, la forma pura de conciencia social que él desplegó tantas veces sobre la mesa, como esa herida necesaria que alimenta la sed de lucha de una país que a pesar de tener una historia barajada en la guerra, aún no entiende por qué debe pelear.

Desde el 2010, la imagen de Jaime se estableció en los postes y en el muro de la Carrera 40 con Av esperanza, como un lugar de conmemoración a las acciones de un personaje en el que la sociedad podría verse reflejada y en el cual @dexpiertecolectivo encuentra una guía de “dónde venimos y para dónde vamos.” 

Fotografía: @vladopuentes – Dexpierte

Este año, luego de 2 décadas del acontecimiento del 13 de agosto se sigue pidiendo justicia, pero a diferencia de otros años, este particularmente reclama este suceso como un crimen de lesa humanidad y es que con las venas palpitantes, en medio de desaparición de líderes sociales y la misma ansia por indagaciones justas, este caso reaviva los grandes deseos por la verdad.

Los muros han hecho de las suyas, pues como nos lo dijo Mauricio, el mural “es el medio contundente para poder decir lo que se tiene que decir, poder gritar lo que quiere gritar, llorar lo que debe llorar, cantar lo que se ha de cantar” y ejercer ese derecho fundamental a recordar.

Por: Valentina Rojas

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