Abr / 09 / 19

ESPECIALES

Un recorrido por el Barrio Museo

Seguramente una o varias veces, usted habrá visto y escuchado en la apertura del prime time televisivo, al cura Diego Jaramillo o al ya difunto Rafael García Herreros, despidiéndose con una frase que ha hecho carrera entre los colombianos: “Dios mío, en tus manos encomendamos el día que ya pasó y la noche que llega”, ¿lo recuerda?

Pues bien, ese corto programa de televisión es sólo una parte de todo lo que es la corporación Minuto de Dios, creada por García Herreros en los años 50 del siglo pasado, ha apoyado a miles de familias en Colombia y hasta un barrio en Bogotá lleva su mismo nombre.

En la actualidad, las calles de este popular sector se han convertido en todo un corredor de arte urbano en la ciudad, pues muchas de sus fachadas han servido de lienzo para que artistas nacionales e internacionales pinten personajes y figuras que hoy dan vida al Barrio Museo.

Este proyecto cultural liderado por el Museo de Arte contemporáneo de Bogotá – MAC, institución creada bajo la dirección del Minuto de Dios, fue promovido en el 2013 por uno de los curadores que más ha gestionado y divulgado la escena urbana de la ciudad; Juan David Quintero, con el que conversamos y nos relató el detrás del proyecto.

Sin saberlo, todo comenzó con la visita del artista brasileño Herbert Baglione quien para ese entonces, participaría en una exposición que sin querer, terminó con un muro al aire libre que rendía memoria a 100 mujeres que habían sido víctimas de violencia en el país.

Esta primera “gran obra” jamás fue preparada, pues lamentablemente acababa de ocurrir el feminicidio de Rosa Elvira Celis, y nada ni nadie podía (ni se puede) hacerse el de la vista gorda con este doloroso hecho.

Al año siguiente el MAC habló con Guache para que pintará un muro que da a la salida del colegio del Minuto y así, los estudiantes pudieran recordar a diario sus raíces ancestrales.

“Pero nada, eso se hizo sin pretensiones ni ideales de crear lo que hoy es El Barrio Museo”.

Posteriormente Juan David Quintero e Iván Cano, quién trabajó en el MAC durante los años 70 y es hoy habitante del barrio, gestionaron con los vecinos del sector la intervención de sus fachadas.

Microhistorias tras los muros

Después de varios muros autogestionados por el MAC, el proyecto fue creciendo con apoyo de la Universidad Minuto de Dios, IDARTES y el Graffiti Tour que hoy cuenta con Casa Graffiti en el Chorro de Quevedo.

En el 2014 Chanoir pintó la fachada de la casa de una señora que sí aprobaba la idea de tener unos gatos pintados, pero siempre y cuando éstos no fueran diabólicos. Ante el escepticismo de la señora, Chanoir le mostró su trabajo por instagram, y ésta después de ver tantos gatos coloridos quedó enamorada y a ojo cerrado la señora dijo:

“A mi hija le gustan muchos los gatos, píntelos, pero ¿usted me podría hacer un favor? ¿Podría escribir el nombre de mi hija en el muro?

Hoy el muro ya está un poco deteriorado, pero aun así la señora sigue encantada con sus tres gatos y no deja quitarlos.

Chanoir

Con apoyo de Idartes se gestiona 5 muros, entre ellos uno de Rodez

“Este no duró mucho porque la casa se reformó. Ahí quedaba una dulcería, y el artista se engomó tanto con eso que inspiró su muro en el lugar, eso sí, tardó un montón por los detalles que siempre tiene el artista, pero era uno de los muros que más atraía”

Rodez

Gracias a una Alianza con el Graffiti Tour, ha sido posible que el barrio cuente con muros de algunos artistas internacionales, pues muchos de estos en su visita al país buscaban espacios para pintar, y Graffiti Tour tratando de ayudarles los conectaba con Juan David, logrando tener así muros de: Almiron (Argentina)  junto a Kiptoe (Los Angeles), y Cyriri (México) junto a Mugre y Llili Cuca.

Cyrielle

Kiptoe

Otra de las artistas invitadas es Lamkat (Brooklyn), quien tras su visita desde NY, charló con la dueña de una de las casas para lograr un muro.

“la señora nos dice, yo confío en ustedes hagan el mural que quieran. Y en su fachada se hacen unas simetrías muy bonitas, con las que la señora queda muy feliz diciendo que ella tiene el muro más bonito del barrio”

Lamkat

Un muro emblema del barrio es un gato gigante por Cosmo, esta casa fue prestada bajo tres condiciones: No se podía pintar nada satánico, nada de curas, ni nada comunista. La dueña del predio eligió que se pintara un paisaje llanero. Una tarea difícil para Juan David. ¿De dónde sacaría al artista? durante su búsqueda, la dueña de la casa fallece y la idea del muro por obvias razones se deja en pausa.

Meses después, se vuelve a hablar con las hijas de las señoras quienes dicen

“el muro sí, pero hagamos el paisaje llanero que mi mamá quería” – mmm, sí, pero es un poco difícil ¿porque no hacemos un animal?” relata Juan David.

Bajo este acuerdo nace este muro.

Cosmo

Igual que estos muros, son 16  intervenciones más las que dan vida al Barrio Museo, el cual cuenta con el trabajo de artistas como Orfanato, Gris One, Likmi, Ospen, Fernando (Holanda) Gleo, DjLu, Ache(Ecuador), Pesímo (Perú), Yeye, Guache, Chirrete y más. Artistas que han sido invitados por el MAC y otros que tras ver el avance que tiene el barrio en la movida urbana, buscan y gestionan sus propios muros, logrando crear relaciones de camaradería con los dueños de las casas, quienes dan su voto de confianza para seguir embelleciendo las fachadas del barrio con miles de colores.

Por Currucuya.

 

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