Abr / 25 / 19

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Tardes de galerías

Las galerías bogotanas se han convertido en espacios para interactuar con distintos seres y saberes, en ellas se encuentra un público diverso que va desde las personas que asisten motivadas por el arte, pasando por el que registra y comparte en tiempo real todo lo que capta su móvil, así como el que quiere opinar sobre cada obra o el que no entiende nada de nada, pero se disfruta el plan por ser cool.

Para mí, entrar en una galería es encontrar un equilibrio entre todas esas personas que asisten, disfrutar de la vista y tratar de entender o comparar opiniones con quienes me acompañan a estas muestras.

Las exposiciones a las que me acerqué este último mes, fueron en el MAMU y en la Galería el Museo; Fui a ellas en compañía de gente que tiene pensamientos, percepciones y actitudes muy distintas, lo cual convirtió la visita en una experiencia única.

La primera muestra fue en la Galería el Museo, la cual tenía en exhibición “Pintura Inmortal”, una exposición colectiva en la que participaban más de 20 artistas con un trabajo diverso en materiales, técnicas y conceptos que de alguna manera dejaron huella en la mente de quienes la visitaron.

De esta exposición salí con gusto, porque intenté entenderla con gente que también se esforzaba por capturar o extraer algo de la pintura, ya fueran recuerdos o similitudes encontradas con una obra ya antes vista, que ayudaron a darle sentido a lo que estábamos viendo.

La segunda exposición de esa misma galería fue “Extinto” de Javier Vanegas, la cual se encontraba compartiendo un pequeño espacio con la anterior muestra. En esta, destacaba su color blanco y negro, las fotos crudas y una obra central con la que podías interactuar mirándote en ella como si fuera un pequeño espejo, además si ponías atención, en cada pieza podías encontrar tu reflejo sutilmente.

Esta exposición me pareció bastante emotiva, cada cosa que mirabas parecía mágica y mística dado a su tono en el color, y al leer el abstract te dabas cuenta que era una crítica a la pérdida del respeto por el mundo e incluso por uno mismo.

Por otro lado, visité el MAMU que en mi opinión es de los mejores museos, ya que siempre intenta tener obras que a través de la interacción atrapan en una experiencia más vivida a cada visitante.

En él estaban dos exposiciones, la primera de Martin Parr quien expone su trabajo fotográfico de una manera muy interesante, donde cada momento tiene su propia identidad en la saturación de colores y toma un aire más llamativo; incluso desde la entrada ya estás atrapado con el estilo del tapizado.

Imposible no sonreír con alguna de esas fotografías saturadas y bastante enfocadas. Incluso comenté sobre sus autorretratos: “los envidiosos dirán que es paint”, ya que son una serie de retratos épicos donde se muestra distintos montajes muy curiosos.

La segunda exposición “Tierra de / Por medio”, era una exposición colectiva que a través de montajes de escenas acompañadas de juegos de luz, sonidos, olores y un espectáculo estético, mostraba de manera cruda el conflicto que ha agobiado durante muchos años a Colombia. Al final, la exposición despertaba una dualidad y un choque moral por gozar de la vista, porque al entender el contexto, era un poco cruel sentir que disfrutabas.

Mirar cada exposición y sus obras son bastante difícil, porque se llega al punto de juzgar banalmente; solo te impacta si a la vista es bonito para ti. Pero el ejercicio de interpretar y reconocer pasa a un segundo plano, convirtiéndote así en alguien superficial que solo trata de encontrar algo agradable para comentar.

Para finalizar, quiero invitar al público lector a que asista a galerías acompañados de mentes creativas, graciosas y curiosas que intenten cambiar lo que el artista quiere expresar y desde su óptica le pongan el picante a las obras. Y así, sacar sus propias fotos y opiniones sobre estas.

Visitar estos ambientes relaja, divierte y distrae del caos de la ciudad. No olviden salir, participar y asistir a las distintas galerías que están repartidas por toda la ciudad.

Pido perdón si ofendo a algún artista por no poder entender su arte en medio de mi subjetividad.

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