Abr / 26 / 19

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Artista colombiana llega al NAC de Tokio

Por Santiago Páez Giraldo

Conocí a Juliana Bernal el año pasado, una diseñadora industrial de los Andes y del Instituto Europeo de Diseño que buscaba un espacio para hacer su primera exposición. Me contó sobre su carrera y su paso por el área comercial de una empresa, sobre su inspiración y primeros pasos en el arte, pero lo que empezó a despertar interés en nuestra conversación fue su inicio en el origami.

Comencé a trabajar con el papel porque mi hijo, Nicolás, tiene un coeficiente intelectual muy alto y yo ya no podía patrocinar la compra de juguetes carísimos cada semana, por lo que para estimular su concentración y liberación de estrés empecé a hacer figuras en papel con él.

Esta terapia de madre e hijo resultó en una fascinación de Bernal por el arte en papel porque descubrió que además la transportaba a su adolescencia.

Desde pequeña estuve estimulada por la obra de Olga de Amaral, a quien admiro por su larga trayectoria creando estructuras y por su maestría en el uso de textiles.

Su trabajo lo conocí pues mi mamá asistió a la misma alma mater de Amaral y siempre ha sido un referente para su trabajo. Con mi mamá compartí largas horas en su taller y aprendí sobre sus técnicas y procesos creativos.

En varias reuniones su ánimo de mejora exigió de mi, y de otros asesores de su confianza, el mejor consejo para que Bernal como artista emprendiera un camino convencida de que podía encontrar en su talento y pasión una razón para vivir y en el arte el vehículo para materializar su proyecto.

Inicialmente, mis recomendaciones tenían que ver con la importancia de crear un concepto consistente en sus series (una exigencia para exhibir en nuestra Casa), de una disciplina que fuera su fuente de inspiración, algo investigación, algo más de storytelling, buenas prácticas para firmar y certificar sus obras, temas de facturación y otros esfuerzos en lo administrativo.

Para sorpresa mía, y de otros en el entorno como el reconocido curador Ramiro Camelo quien fuera su mentor en el marco de una convocatoria, ella ya tenía esto adelantado o apenas con mencionarle algunos factores clave ella empezaba a trabajar con ímpetu en ello. Camelo le hizo una lista de chequeo que, en menos de un año ya estaba toda ‘ok’: Página web en español e inglés, brochure, tarjeta de presentación, sellos, redes sociales, archivo de sus obras por depositario, precios de venta y comisión, registro de sus exposiciones, perfil de artista y presencia en medios de comunicación relevantes, relaciones públicas y caja de embalaje para sus obras.

Con esto adelantado, en agosto de 2018 realizamos su exposición ‘Geometría de Papel’ de la mano de Arcot en Casa Santamaría. Bernal, además de los dobleces en origami que yo conocía, trajo esculturas, cajas de luz en acrílico y al menos tres nuevas exploraciones en dobleces de papel, demostrando una capacidad de creación impresionante.

En cuanto a la convocatoria, además de familiares y amigos, contamos con la participación de coleccionistas y amantes del arte que creyeron en este esfuerzo e hicieron su apuesta. Desde ese día, hemos rotado varias de sus obras puesto que el público demuestra interés y sigue buscando obras de la ‘artista de papel’, aquí y donde sea que exponga.

Este ejercicio ayudó a vencer algunas de las inseguridades que Bernal abiertamente me planteó y permitió validar hipótesis respecto a su obra y potencial, empezó a darle forma a su marca personal como artista y a pedirle más horas para la creación, materialización e investigación de sus series.

Para crecer, conformó un equipo de trabajo y lo involucró en áreas esenciales (comercial y producción). Gracias a esto, en menos de un año ha logrado exponer en: Consulado de New York; Subastas de Lefebre y Mesa; Scope Art Show Miami Art Fair durante Art Basel; Exposición colectiva de Arcot; Exposición en la Fundación Corazón Verde y Missoni Baia; Art On Paper una vez más en NY y; Exhibición colectiva en Tokio de Arcot, la misma que le abrió las puertas a su reto más grande: El National Art Center.

Las regulaciones para la entrada de ciertos materiales a Japón impedían que tuviera libertad en escoger sus piezas y este reto la hizo explorar resinas y nuevos materiales para la enmarcación así como perfeccionar su trabajo con acrílicos y las cajas de luz. En este periodo, su conexión madre-hijo, le inspiró a sacar las series ‘nudos’ un homenaje a este vínculo que inicia en el vientre y posteriormente la obra ‘nido’ un homenaje al síndrome que viven los padres para acondicionar y reacondicionar la cuna y cuarto de sus futuros hijos. Así las cosas, escogió tres obras que cumplieron con los estándares: una caja de luz, un origami con colores representativos de nuestra cultura y un nudo (doblez de papel con resina).

Ricardo Gaitán, director de ARCOT, aprobó todas e hicieron el lanzamiento en el Instituto Cervantes de Tokio de la mano de otros 29 artistas colombianos. Entre los asistentes al evento, participaron algunos de los curadores del National Art Center con quienes la conversación se dificultaba por las barreras idiomáticas y culturales. Bernal no entendía porqué apuntaban a sus obras y luego, para su sorpresa, entendió que querían llevar a ‘la artista de papel’ a exhibir en el NAC en mayo y junio de este año, una nueva carrera para conquistar esta plaza.

Hay quienes relacionan la obra de Bernal con la de Rafael Soto (Venezuela) y Negret (junto al que expusieron sus piezas en una subasta). Estas comparaciones son atrevidas, sin lugar a duda, pero en el transcurso de este año Bernal ha demostrado su ánimo e interés por ocupar un lugar en las páginas del arte contemporáneo colombiano desde una técnica milenaria que le ha permitido innovar y explotar su creatividad: el arte en papel. En el escenario nacional, Bernal ha logrado pisar con fuerza la Calle de los Anticuarios y San Felipe, dos plazas importantes del arte en Bogotá. En materia internacional ya logró, en cuestión de meses, lo que a muchos les tomó años: exhibir en Miami, NY y Tokio. No se equivoca Camelo cuando le asegura que a estas alturas no hay necesidad de modestia sino de orgullo y que comenzaremos -ojalá me incluyan- a organizar grandes planes para una estrategia de «world domination».

Por Santiago Páez Giraldo

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