Feb / 25 / 19

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Por amor a Lagerfeld

Por Camila Hermida

Aún recuerdo mi primer encuentro con Chanel, la casa de moda francesa, hace unos diez años. No conocí Karl Lagerfeld en ese momento, pero entendí ese aire mágico y envolvente que cubrió hace tantos años a Coco, la primera creadora.

En la película Coco antes de Chanel en la que Audrey Tautou interpreta a la diseñadora, me enamoré de la marca y de la historia de libertad y simplicidad que tenía detrás. Coco Chanel revolucionó la forma en la que las mujeres vestían en la época y les enseñó a respirar – en un sentido casi literal. Para una niña de 12 años que odiaba las faldas y vestirse correctamente, es una impresión que prevalece.

Desde entonces, una vaga y potente imagen de Chanel como marca se quedó grabada en mi interior. Era la definición de lo francés, lo elegante y lo cool. Como Dolce & Gabbana lo hizo años antes, después de pasar unas vacaciones pegada a la pantalla de Fashion TV, la casa de moda parisina fue otro de mis amores – muy incomprendidos – infantiles.

Años después, conocí al mítica y encantadora figura de Karl Lagerfeld: Un humano de cabello muy blanco, vestido casi completamente de negro, camisa blanca de cuello alto – incómodamente alto – y una corbata ancha, con un aire casi de caricatura. Lo había visto antes en fotos – es imposible no verlo – pero no tenía ni idea de que era el genio creativo detrás de lo que yo conocía como Chanel.

Pasó a ocupar este cargo – el de director creativo – en 1983, hace más de 30 años. En ese entonces Chanel era una marca olvidada, con un carácter que podría ser considerado viejo y señorial. Karl Lagerfeld revitalizó – y con gran maestría – la gastada imagen de la casa. Seguramente dio vida a la imagen de Coco que tanto me gustó en esa película de 2009, de la misma forma en que convirtió la marca en una de las más deseadas en mercados de lujo.

¿Cómo es posible que una mente sea tan grande? ¿Tan clara? ¿Tan… activa?

Las colecciones de Chanel en manos de Karl, una tras otra, fueron muestras grandiosas de teatralidad.

Entre las más recordadas se encuentran una base de lanzamiento de la marca al espacio exterior y un supermercado lleno de todo tipo de productos con la etiqueta de “Chanel”. A lo largo de los años, el diseñador transportó a los asistentes al futuro con un teatro desolado y distópico; y los llevó a la orilla del mar, con una playa de arena suave y el sonido – y el movimiento – de las olas del mar.

Bosques y selvas exuberantes, un encantador carrusel y objetos de proporciones colosales – un león dorado, un abrigo emblemático y la famosa fragancia Chanel N°5 – también fueron productos mágicos de la mente del diseñador alemán.

Dato curioso: El eau de parfum Chanel N°5 fue la fragancia predilecta de la actriz Marilyn Monroe. En una entrevista de 1954 en la que un reportero preguntó con qué dormía, Marylin respondió: “Chanel N°5, por supuesto”.

Cada pasarela, más que un desfile en el que las prendas eran exaltadas, fue una experiencia completa. Fue la evidencia de un largo proceso creativo que más que productos de lujo construía mundos fantásticos, universos completos.

Desde el diseño de experiencias – un área más o menos nueva del diseño como profesión – Karl Lagerfeld puede ser considerado como un ejemplo a seguir. Aunque el recuerdo de las piezas en pasarela se desdibuje con el tiempo y no sea tan vívido como el primer día, la atmósfera general del evento queda grabada en la mente de las personas, asistentes o no, que lo presencian.

Viaja en el tiempo y teletranspórtate al Grand Palais.

Pasa la magnífica entrada del recinto y siéntate en primera fila. Siente la temperatura del lugar, la brisa – o falta de ella – y aguza tus sentidos: ¿Qué esencia está en el aire? ¿Cómo es el lugar en el que estás sentado? ¿Es un sofá suave y elegante? ¿O son las gradas frías de concreto de un anfiteatro?

Imagina cómo se encienden las luces, el momento en el que las voces de los asistentes se apagan y los primeros sonidos – las primeras modelos – entran al lugar. Caminan como visiones que complementan el paisaje.

En ese momento no estás viendo un desfile frívolo y lejano, estás viviendo una experiencia. Tener el poder de transportar a tiempos y lugares distantes a su disposición era el verdadero poder de Karl.

El proceso creativo

Aunque muchas historias negativas han salido a la luz después de su muerte – xenofobia, misoginia, discriminación – que no pueden ser ignoradas, para muchas personas al interior de la industria siempre será un genio, un creador desconcertante, con el que trabajar era todo un placer.

Personajes reconocidos como Oliver Rousteing, diseñador de Balmain, la legendaria editora Anna Wintour y modelos como Cara Delevigne, Devon Aoki y Ming Xi, compartieron recuerdos e historias sobre Karl el día de su muerte. Para algunos fue un amigo, para otros un mentor y para muchos una guía amable al interior de la industria. Una industria a la que el diseñador dedicó su vida, regaló sus ideas y destinó su pasión.

Una de sus últimas fotografías – y también mi favorita – lo muestra en medio del proceso creativo, rodeado de un montón de revistas y bocetos. Choupette, su gran amor y fiel compañera – que al heredar su fortuna ha convertido en la gata más rica del mundo – lo acompaña, perdida en un profundo mar de ideas.

Como persona desordenada, amante de las notas escritas a mano y los post-its de colores, veo en la fotografía su relación con industria creativa – un mundo de caótico y confuso – de la forma más simple y directa. Es un mundo en el que las ideas son gestadas con paciencia y corazón, más que con procesos exactos. Es un universo de posibilidades, de límites casi inexistentes en el que las ideas más improbables se pueden convertir en una realidad.

Conocer cómo se veía el espacio creativo de Karl e imaginar cómo desde ahí – desde el caos y la experimentación – nació cada producción durante 30 años es esperanzador. De alguna forma significa que todos, tarde o temprano, podemos acceder a esa grandeza.

El vacío que dejó en la dirección creativa de Chanel ya tiene un nuevo ocupante – Virginie Viard, su mano derecha e izquierda – pero el que dejó en la vida de su querida Choupette y en el corazón de la industria de la moda nunca desaparecerá.

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